Cuando la sinusitis crónica no mejora después de varias semanas de tratamiento médico —antibióticos, aerosoles nasales con corticoide, lavados con solución salina— o cuando hay pólipos nasales que obstruyen la respiración y reducen el olfato, la cirugía endoscópica de senos paranasales (FESS, por sus siglas en inglés: Functional Endoscopic Sinus Surgery) es el procedimiento que suele indicarse. Se realiza con ópticas rígidas introducidas por las fosas nasales, sin ningún corte en la piel, para ampliar los orificios naturales de drenaje de los senos (los ostium) y retirar el tejido enfermo que los mantiene bloqueados. No es un procedimiento estético: su objetivo es funcional, restablecer el drenaje normal de los senos paranasales.
Sinusitis aguda vs. sinusitis crónica: por qué importa la diferencia
La sinusitis aguda dura menos de cuatro semanas y casi siempre se resuelve con tratamiento médico: descongestionantes, lavados nasales y, cuando hay infección bacteriana confirmada, antibióticos. La rinosinusitis crónica se define por síntomas que persisten doce semanas o más —congestión, secreción nasal o posnasal, dolor o presión facial, y pérdida parcial del olfato— junto con hallazgos objetivos de inflamación confirmados por endoscopia nasal o tomografía de senos paranasales.
Esa distinción no es solo semántica. La rinosinusitis crónica afecta aproximadamente al 11.6% de los adultos y genera millones de consultas ambulatorias al año. Cuando el tratamiento médico adecuado no controla los síntomas, la cirugía deja de ser una opción de último recurso y pasa a ser la vía más efectiva para resolver el problema de fondo.
¿Cuándo está indicada la cirugía endoscópica de senos paranasales?
La Guía de Práctica Clínica sobre Manejo Quirúrgico de la Rinosinusitis Crónica, publicada en 2025 por la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery Foundation (AAO-HNSF), establece que antes de considerar la cirugía debe confirmarse el diagnóstico con criterios clínicos establecidos, y que la candidatura quirúrgica se evalúa según los síntomas, las características de la enfermedad, la calidad de vida del paciente y los tratamientos previos.
Un punto que suele sorprender a los pacientes: la guía indica explícitamente que el médico no debe exigir un régimen o una duración predefinida de tratamiento médico como requisito obligatorio antes de operar. No existe una regla fija de “pruebe seis meses de aerosoles antes de pensar en cirugía”. Hay subgrupos de pacientes —rinosinusitis crónica con pólipos, pólipos con erosión ósea, mucina eosinofílica o bolas fúngicas— en los que seguir insistiendo con tratamiento médico prolongado rinde cada vez menos beneficio, y una cirugía más temprana puede evitar que el cuadro empeore.
En la práctica, las señales más frecuentes para considerar la cirugía son:
- Sinusitis crónica que no mejora tras un ciclo adecuado de tratamiento médico
- Pólipos nasales visibles en la endoscopia que obstruyen la vía aérea
- Infecciones sinusales recurrentes (tres o más episodios agudos al año sobre una base crónica)
- Empeoramiento del asma asociado, en pacientes con enfermedad respiratoria exacerbada por aspirina
- Opacificación persistente de los senos en tomografía, pese al tratamiento médico
Cómo se realiza el procedimiento
La cirugía se hace bajo anestesia general en la mayoría de los casos, y dura entre una y dos horas dependiendo de cuántos senos paranasales estén comprometidos y de la complejidad anatómica de cada paciente. El cirujano introduce un endoscopio rígido —una cámara con óptica de alta definición— por las fosas nasales; no hay incisiones externas, ni en la piel ni en el tabique, salvo que el caso requiera combinar el procedimiento con una septoplastia.
Con instrumental endoscópico específico se amplían los orificios de drenaje naturales de los senos maxilares, etmoidales, frontales o esfenoidales —según cuáles estén afectados— y se retira el tejido inflamado, los pólipos o el contenido infectado que obstruye esos espacios. Cuando hay pólipos con erosión ósea o enfermedad extensa, la guía de la AAO-HNSF recomienda que la cirugía incluya exposición completa de la cavidad sinusal, no solo una apertura mínima, porque eso reduce la probabilidad de reintervención.
Es frecuente —y recomendable cuando la anatomía lo justifica— combinar esta cirugía con una septoplastia (corrección del tabique desviado) o una turbinoplastia (reducción de cornetes hipertróficos) en el mismo acto quirúrgico, si esas estructuras también contribuyen a la obstrucción. Operar ambos problemas a la vez evita una segunda cirugía y una segunda recuperación.
Recuperación: qué esperar semana a semana
Las primeras 48 horas son las de mayor congestión y, en algunos pacientes, sangrado leve tipo manchado, que se controla con reposo relativo y la cabeza elevada al dormir. No se colocan empaques nasales tradicionales en la mayoría de los casos actuales; cuando se usan, son reabsorbibles o se retiran en la primera semana.
Durante la primera semana, los lavados nasales con solución salina isotónica, varias veces al día, son la parte más importante de la recuperación: ayudan a limpiar las costras y la sangre seca, y reducen la inflamación de la mucosa. El paciente suele reincorporarse a actividades de oficina entre siete y diez días después de la cirugía, siempre que no implique esfuerzo físico.
Las visitas de control con debridamiento endoscópico —limpieza de las cavidades operadas bajo visión directa con el endoscopio, en el consultorio— son parte estándar del protocolo postoperatorio, y suelen programarse en la primera y segunda semana tras la cirugía. Omitir estas visitas aumenta el riesgo de que se formen adherencias entre los tejidos en cicatrización.
Se recomienda evitar actividad física intensa, nadar y exponerse a ambientes con mucho polvo o químicos durante dos a tres semanas. La cicatrización completa de la mucosa sinusal es un proceso más lento: puede tardar de cuatro a seis semanas, y en algunos pacientes hasta varios meses, antes de que el tejido recupere su función normal de limpieza (el aclaramiento mucociliar).
Riesgos y limitaciones
Ningún procedimiento quirúrgico está libre de riesgos, y la cirugía endoscópica de senos paranasales no es la excepción. Los más frecuentes son sangrado leve a moderado, infección postoperatoria y formación de adherencias que requieren una revisión en consultorio. Con menor frecuencia puede haber cambios temporales o, rara vez, permanentes en el sentido del olfato.
Las complicaciones graves —lesión de la órbita ocular o de la base del cráneo, con fuga de líquido cefalorraquídeo— son poco comunes cuando el procedimiento lo realiza un cirujano con experiencia específica en cirugía endoscópica nasal, dada la proximidad anatómica entre los senos paranasales, el ojo y la base craneal.
Un punto que vale la pena explicar con honestidad: en pacientes con poliposis nasal, especialmente la de tipo eosinofílico, los pólipos pueden volver a aparecer con el tiempo, incluso después de una cirugía exitosa. No es un fracaso del procedimiento, sino una característica de esa enfermedad inflamatoria específica, y es la razón por la que el seguimiento médico a largo plazo sigue siendo parte del manejo después de la cirugía.
Cirugía endoscópica de senos vs. septoplastia: no son lo mismo
Es habitual que los pacientes confundan ambos procedimientos porque los dos se hacen por dentro de la nariz y muchas veces se realizan en la misma cirugía. La diferencia es el objetivo: la septoplastia corrige el tabique nasal desviado, la pared de cartílago y hueso que separa ambas fosas nasales, mientras que la cirugía endoscópica de senos paranasales trabaja sobre los senos —las cavidades alrededor de la nariz— y su drenaje. Si además de la sinusitis crónica hay una obstrucción nasal estructural por un tabique desviado, nuestra guía completa sobre septoplastia explica cuándo se recomienda corregirlo.
Por qué la experiencia del cirujano es determinante en este procedimiento
La proximidad de los senos paranasales con el ojo y la base del cráneo hace que esta sea una cirugía donde el volumen de experiencia del cirujano influye directamente en la seguridad del procedimiento. El Dr. Roy Acosta Valerín, otorrinolaringólogo con código médico MED7174 ante el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, acumula más de 15 años de práctica quirúrgica en vías respiratorias altas y más de 1,500 cirugías realizadas, con consulta en el Hospital Internacional La Católica (San José) y en A&M Medical Center, Curridabat.
Si la sinusitis crónica o los pólipos nasales ya no mejoran con tratamiento médico, el primer paso es una valoración con endoscopia nasal para confirmar el diagnóstico y definir si la cirugía es la opción indicada en su caso particular.
Agendar una valoración por WhatsApp →
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la recuperación de una cirugía endoscópica de senos paranasales? La mayoría de los pacientes retoma actividades de oficina entre 7 y 10 días después de la cirugía. La cicatrización completa de la mucosa sinusal toma de 4 a 6 semanas, y en algunos casos hasta varios meses.
¿Es dolorosa la cirugía de pólipos nasales o senos paranasales? La mayoría de los pacientes describe más sensación de congestión y presión que dolor agudo. Las molestias se controlan bien con analgésicos comunes indicados tras la cirugía.
¿La cirugía endoscópica de senos paranasales deja cicatrices visibles? No. Todo el procedimiento se realiza por dentro de las fosas nasales con endoscopios, sin ninguna incisión en la piel.
¿Los pólipos nasales pueden volver a salir después de la cirugía? Sí, es posible, especialmente en la poliposis nasal de tipo eosinofílico. No es un fracaso de la cirugía, sino una característica de esa enfermedad inflamatoria; por eso el seguimiento médico posterior es parte del tratamiento.
¿Cuál es la diferencia entre la cirugía endoscópica de senos y la septoplastia? La septoplastia corrige el tabique nasal desviado; la cirugía endoscópica de senos paranasales trabaja sobre el drenaje de los senos. Frecuentemente se combinan en la misma cirugía cuando ambos problemas coexisten.
¿Dónde se realiza esta cirugía con el Dr. Roy Acosta en Costa Rica? La cirugía se realiza en el Hospital Internacional La Católica, San José. Las consultas de valoración están disponibles ahí y también en A&M Medical Center, Curridabat.
Referencias y fuentes
- Shin J, Wilson M, McKenna M, et al. “Clinical Practice Guideline: Surgical Management of Chronic Rhinosinusitis.” Otolaryngology–Head and Neck Surgery. American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery Foundation (AAO-HNSF), 2025. DOI: 10.1002/ohn.1287
Aviso médico importante
La información publicada en este sitio tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Ante cualquier señal de alarma, consulte de inmediato. El Dr. Roy Acosta, código MED7174 del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, es responsable del contenido médico publicado.
Dr. Roy Acosta
Médico Otorrinolaringólogo — Código MED7174, Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica
Especialista en rinoplastia funcional y estética, cirugía nasal y de senos paranasales, con más de 15 años de experiencia y más de 1,500 cirugías realizadas en Costa Rica. Opera en el Hospital Internacional La Católica, San José.
🔍 Su colegiatura puede verificarse públicamente en el Buscador Médico del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.
📍 Hospital Internacional La Católica, San José · 📞 +506 8511-1666 · LinkedIn
Publicado: 2 noviembre 2026 · Última revisión médica: 30 octubre por el Dr. Roy Acosta Valerín.